El próximo viernes 24, en el mítico Garcia Bar, Susanita –joven banda que homenajea a Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota– hará su debut absoluto. Compartirán fecha y escenario con Chapitas y Slam.
La sala de ensayo está ubicada en pleno centro, por Maipú entre Córdoba y Rioja. Si no fuera por el par de afiches invitando a sendos recitales que están pegados en su ingreso, el lugar bien podría pasar desapercibido. Uno de esos afiches convoca a la presentación de la banda Susanita en el mítico García Bar –que casi toda rosarina o rosarino de ley sabe de memoria que queda en Ovidio Lagos 30 y que allí tocó, no una sino varias veces, el genial cantautor del bigote bicolor al que el reducto roquero le debe su nombre–.
Susanita es una joven formación que se propuso homenajear a los Redonditos de Ricota. Joven por la edad de sus integrantes (tienen entre 14 y 19 años) y también porque esa noche, la del próximo viernes 24 en el corazón de Pichincha, será la de su debut absoluto en público. “La música para mí no es sólo un pilar, yo quiero dedicar toda mi vida a la música”, sentencia Kiki, el baterista. “La música acompaña cada momento que uno tiene y a veces uno encuentra sentido en la música, se identifica. Para mí es cultura y es política”, aporta Ine, a cargo de la primera guitarra.
Tanto Ine como Kiki, que suman 30 años entre los dos, confiesan que en mayor o menor medida empezaron a escuchar a Los Redondos por sus padres. “Con Ine somos amigos de hace mucho y siempre decía que quería estar en una banda con ella, así que en algún momento me acerqué. Y aunque ya venía escuchando desde chico Los Redondos por mis viejos, no es algo que escuchaba mucho. Ahora los escucho mucho más que antes, obviamente, y me gustan un poco más”, dice el batero.
Y repasa que más allá de la música heredada de tanto sonar y sonar en su casa, en un momento hizo un quiebre y salió a descubrir otros caminos: “A mí me pasó con cosas totalmente distintas: el metal, el no metal, el grunge, el hyperpop, cosas más electrónicas, el breakcore, el jungle, el hip hop, el rap. Pero mi primer gusto propio fue Wos, lo vengo escuchando desde los 6, 7 años. Y después, mi segundo gusto propio tiene que ver con una historia rarísima porque en el jueguito GTA V, vos te subís a un auto que tiene radio y suenan canciones que fueron hechas por el juego pero que existen. Son de bandas que Rockstar, la empresa del juego, las compró para ponerlas en las radios de los autos. Y ahí encontré una radio en específico que era de género exclusivo de punk y empecé a escuchar Circle Jerks, que es una banda de hardcore punk, y surgieron otros gustos como Off, Germs, Descendents, mucho hardcore punk”.
Ine, por su parte, no tiene ninguna duda: “A mí me vuelan la cabeza Los Redondos, soy totalmente fanática, es más, podría decir que empecé a escuchar música por Los Redondos. O sea, antes escuchaba Dillom y me gusta lo nacional en general. Pero desde que mi viejo ponía Los Redondos en el auto prácticamente dejé de escuchar otras cosas salvo el Indio, Skay y todo lo que tenga que ver con Los Redondos. Aunque por él (lo señala a Kiki entre risas) empecé a escuchar a Spinetta también”.
En cuanto a los instrumentos con los que hacen música, Kiki asegura que –aunque tuvo un coqueteo con el piano– lo del pulso y el ritmo le viene desde muy chiquito. “Tengo un video con 4 o 5 años tocando una batería en Funes, una batería de juguete, y vos ves ese video y se nota que tenía algo, un talento innato. No recuerdo el momento en que me agarró el impulso de decir «quiero tocar la batería» pero hubo algo ahí hasta que le pedí a mi mamá que compre una y me compró una eléctrica. Después me metí a un montón de bandas y empecé a ensayar y a ir a clases de batería”, rememora, y detalla: “El primer tema que saqué con la batería fue Chamber of Reflection, de Mac DeMarco, un músico de indie rock, y fue para una muestra de batería en mi escuela”.
Ine, en cambio, fue por el lado de la guitarra. “Mi vieja tenía una guitarra pero como es zurda se le complicaba por el hecho de que tenés que poner las cuerdas de cierta manera y es un quilombo terrible. Entonces la guitarra, que tiene más años que yo, estaba guardada en un cuartito en casa, con su funda, hasta que en unas vacaciones en las que me sentía muy aburrida la agarré y me puse a sacar Fuegos de octubre, y me copó”, viaja en el tiempo la oriunda de Larroque (Entre Ríos) pero rosarina por adopción, y agrega: “Después mi mamá me compró una guitarra eléctrica y empecé a meterle. Fui a profe, pero de teoría musical no sé absolutamente nada. Ojo que no lo presumo, incluso en algún momento me debería sentar a aprender”.
Tras destacar que generalmente ensayan una vez por semana pero que ante la proximidad del show debut intensificaron un poco más, Ine y Kiki adelantan que en García va a haber algunas sorpresas. “En uno de los temas va a subir una amiga, Sofi, a tocar el saxo –dice la violera– porque es algo que siempre se nos complica el tema del saxo porque en Los Redondos está muy presente el diálogo entre la guitarra y el saxo, tienen una melodía y una conversación constante que se complementan, entonces preferimos hacer temas sin saxo o reemplazarlo con la guitarra si se puede”.
En cuanto a la fidelidad para con los temas originales, Kiki admite que “los bateristas no son de hacer exactamente lo mismo en las bandas tributo, no copian la base que hace el baterista en la canción original. Soy más de improvisar y hacer mi versión de la batería y como que quiero hacer una versión más hardcore de Los Redondos”.
Luego de confesar que más adelante tienen ganas de incorporar temas de los Fundamentalistas y de Skay, se toman el tiempo de poner en palabras qué significa la música en sus vidas. “Es un pilar más de lo que a uno lo mantiene vivo –suelta Ine–. Es como que la música engloba todo porque uno siempre tiene música alrededor y la música también une, como lo puede hacer en un recital, en una banda o por compartir algo. La mayoría de mis relaciones las he hecho por compartir gustos musicales y uno encuentra felicidad y también tristeza escuchando música”.
“La música honestamente me salvó la vida bastantes veces –se abre el batero–. Tuve mis momentos así bien bajones en los que no quería salir de mi cama pero siempre estaba escuchando música. Voy en el bondi y me pongo música, en la escuela me pongo a escuchar música, vuelvo a mi casa escuchando música y en mi casa pongo la tele con la música al palo. Mi rutina involucra todo el tiempo la música y la música no es solo un pilar, sino que yo quiero dedicar toda mi vida a la música. Es algo que me dio sentido. Y cuando estoy tocando siento que la música me lleva al fondo de mi alma”.
Fuente : redaccionrosario.com
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