Frente a la especulación y la ingratitud
Los tiempos reales de la defensa de Cristina
En estos días donde abunda la especulación mediática y, lamentablemente, se ve la ingratitud y la falta de humanidad de sectores que solo piensan en sacar rédito político de la persecución a Cristina, es fundamental que la militancia y el ciudadano común manejen información real y precisa. No podemos permitir que nos confundan con operaciones de prensa.
La estrategia internacional de la defensa de Cristina ya está en marcha y se mueve en plazos muy claros que desmienten cualquier apuro o invento mediático:
En el Sistema Interamericano (OEA): Tras la ratificación de los fallos locales, la denuncia por la violación a sus derechos políticos y las garantías del debido proceso ya fue habilitada. Hoy nos encontramos en un plazo formal de 90 días, que es el tiempo legal que tiene el Estado argentino para responder a los traslados y observaciones. Si la Corte Suprema desestima los planteos o el Estado no responde, la Comisión (CIDH) queda facultada para elevar el caso directamente a la Corte Interamericana.
La vía de urgencia: Mientras corre ese plazo, lo que realmente define el escenario de corto plazo es el pedido de una medida cautelar de urgencia. La Comisión no tiene un plazo fijo para esto; puede dictarla en semanas si considera que hay un daño irreparable e inminente a sus derechos políticos, frenando cualquier intento de proscripción para las próximas elecciones.
En la Corte Penal Internacional (La Haya): La denuncia por persecución política sistemática como crimen coordinado ya fue recibida. Ahora la Fiscalía del tribunal entra en una etapa discrecional de examen preliminar para evaluar la admisibilidad del caso, un proceso que lleva meses de análisis riguroso y que no responde a las urgencias de la pauta mediática local.
Mientras algunos sectores internos miden con egoísmo los tiempos electorales para ver qué territorio arañan en la interna, la defensa de la conducción se planta con estrategia, derecho internacional y lealtad. La realidad de la causa no se define en un programa de televisión ni en las operaciones de los que caminan con la calculadora en la mano; se define con la verdad jurídica y el aguante en la calle.
Fuente : facebook.com
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