El ataque a Irán expone nuevamente la hipocresía del gobierno estadounidense y su puñado de aliados en la llamada Junta de Paz, entre los que Javier Milei se muestra como uno de los más entusiastas. El presidente argentino puede ufanarse de ser uno de los mejores pero no el único de los cultores vernáculos de la paz a lo Donald Trump, esa que se pretende imponer con intervenciones militares directas en los países no alineados con sus intereses en los que no alcance con otras modalidades de guerra.
Bloqueos económicos y campañas de demonización de organizaciones y movimientos políticos, sociales y culturales que no se resignan a la dominación y por ende son “los malos”, se destacan como otros modos de matar que se despliegan por órdenes de la Casa Blanca, donde anidan “los buenos”. En Argentina, por lo pronto, alcanza con la demonización encabezada por Javier Milei y los libertarios y respaldada por gobiernos provinciales y municipales cómplices. Acá, más allá de conductas o ideas, “los buenos” son seguro los que coinciden en incluir al peronismo como referencia principal de “los malos” a la que hay que eliminar.
El reciente mensaje presidencial de apertura de sesiones ordinarias del Congreso nacional es una de las postales más elocuentes.
Y entre las más frescas, está el discurso del intendente de Rosario, Pablo Javkin, en la apertura de sesiones del Concejo local, el jueves 5 de marzo. “Aunque no les guste que lo digamos, hay buenos y hay malos; y en esta ciudad, por fin, empiezan a ganar los buenos”, sostuvo Javkin, en el marco de la nueva reivindicación de “la pacificación” de la ciudad cuyo inicio situó hace dos años.
En cuanto al “infierno” del que Rosario ha vuelto, según el Intendente habría empezado recién a fines de 2023, cuando el peronismo empezaba sus gestiones a nivel nacional y provincial; y los respectivos ministros de Seguridad eran los que capitaneaban el delito rosarino junto con un juez y un fiscal. “No dejemos pasar por alto los nombres y apellidos de quienes fueron responsables de la tragedia que vivimos, nunca olvidemos el nombre de Aníbal Fernández, de Marcelo Sain, de (el ex juez federal) Marcelo Bailaque, del ex fiscal Serjal, ideólogos, partícipes, cómplices… Toda esa mafia que ahora sale a la luz”, resumió, sin agregar datos que puedan justificar semejantes acusaciones, dignas de ser judicializadas.
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En ese sentido, los datos revelan distintas situaciones de los de todos modos ya declarados culpables desde el Concejo el jueves pasado. En Tribunales, Bailaque y Serjal son protagonistas de procesos más avanzados y con más pruebas. Sain, en tanto, está imputado en una causa de espionaje más bien controvertida. En los tres casos, al menos hasta ahora, homicidio y narcotráfico no se cuentan entre los delitos en danza, a los que sí supo vincularse al restante ya condenado por Javkin. De Aníbal Fernández se difundió mucho más que era un pesado del delito apodado La Morsa que la comprobación judicial de que no lo era. Que después Aníbal fue uno de los capos de “toda esa mafia” en Rosario, es palabra del Intendente, que aunque se declara ateo no trepida en endiosarse a la hora de juzgar maldades y bondades.
La verdad, acá somos de los que no nos gusta nada que alguien se atribuya lo que el titular del Ejecutivo se atribuye. Vemos en eso el mismo autoritarismo que en Trump, Milei y otros tantos autopercibidos seres superiores y encarnación de “la gente”. Tal vez por eso el admirador de Raúl Alfonsín y otrora militante de Franja Morada ya no considera necesario mencionar la palabra democracia en una apertura de sesiones que se da en víspera de un nuevo aniversario del Golpe militar que dio inicio al genocidio sufrido en la Argentina.
Bueno, por ahí es mejor el silencio que la referencia que tuviera que haber hecho de acuerdo con su buenómetro de estos días, que lo lleva a resignificar una consigna ligada a la defensa de la convivencia, la diversidad, la tolerancia, el diálogo y los métodos genuinamente democráticos como los mejores para resolver disensos y conflictos pacíficamente.
De Nunca Más dictadura, Javkin pasó a Nunca Más respeto a los derechos de los que define como “toda esa pus” pero, aunque no le guste, son –somos– humanos y humanas como él.
Fuente : redaccionrosario.com
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