Entre la conmoción, el repudio y una masiva marcha bajo el lema “Nuestras vidas están en emergencia”, la psicóloga Natalia Amatiello, investigadora en violencia y abuso sexual, adjudicó la ola de ataques a un contexto nacional de crueldad discursiva y retiro del Estado.
En sólo 16 días en Rosario se conocieron una seguidilla de graves hechos de violencia de género: un intento de femicidio a una joven de 19 años, el 20 de agosto pasado, en Paraguay al 1700, y tres crímenes: Carina Candelas (56), asesinada en su lugar de trabajo, un farmacia de Dorrego y Zeballos, el 19 de agosto último; Gabriela Banach (47), una mujer trans muerta a golpes el domingo 9 en la República de Sexta, y Débora Bordón (31), atacada a cuchilladas en el barrio Agote, el martes 4. Este miércoles, hubo una masiva movilización desde la plaza 25 de Mayo hasta la plaza San Martín, bajo la consigna “Nuestras vidas están en emergencia”. La psicóloga Natalia Amatiello, integrante de la Asociación Civil de Altos Estudios en Violencias y Abusos Sexuales (Aevas), resaltó que la ola se da en un contexto nacional de crueldad discursiva y retiro del Estado en la prevención de la violencia de género.
Los resonantes ataques con sesgos de violencia de género, en distintas situaciones en la ciudad de Rosario, con tres mujeres muertas y una herida de gravedad, con pocos días de diferencia, fueron conmocionantes. Candela fue apuñalada por su ex pareja en su lugar de trabajo, una farmacia, luego de haber sufrido persecuciones y hostigamientos desde que se separó. Este miércoles pasado, Martín Banchero fue imputado por homicidio triplemente calificado, “no solamente por ser cometido contra una persona que había sido su pareja, sino también por ser cometido con ensañamiento y también por el agravante del inciso 11 del artículo 80, al ser cometido por un hombre contra una mujer cuando median circunstancias de género”, explicó la fiscal Laura Ricardo.
Banach, una mujer transexual, fue asesinada en una vivienda de Cerrito al 600, en barrio República de la Sexta, a golpes por quien era su pareja, un hombre de 24 años que fue acusado por transfemicidio calificado por haber mediado violencia de género y por odio de género. La acusación también le sumó el apoderamiento ilegítimo del teléfono celular de la víctima y de su billetera con tarjetas de identificación personal, que se habría llevado.
Débora Bordón fue asesinada de 21 puñaladas en su casa del barrio Agote. Axel Alejandro M., de 23 años, fue imputado en el Centro de Justicia Penal de Rosario. La fiscal Anabel Cerutti le atribuyó el delito de homicidio calificado por ser perpetrado por un hombre y la víctima una mujer y por haber mediado violencia de género.
El último caso fue un intento de femicidio y la Justicia de Rosario dictó la prisión preventiva efectiva para Luciano de Gaspari, de 19 años, acusado de haber intentado matar a su ex pareja en un departamento ubicado en calle Paraguay al 1700, en el barrio Abasto.
Se imputó al joven por tentativa de homicidio triplemente calificado: por el vínculo que había mantenido con la víctima, por mediar violencia de género y por alevosía.
“Es terrible, es impactante, pero no es casual”, define la especialista Amatiello quien resalta que, además de los casos en Rosario en lo que va agosto, van más de 30 en el año en una problemática que también, subrayó, no es sólo local sino que afecta a todo el país.
“Esto va de la mano de un gobierno nacional que tiene un discurso de mucha violencia y crueldad, un discurso de odio especialmente hacia mujeres, disidencias y todos los grupos vulnerables de la sociedad, todos los días. Y ese discurso de odio, en la complejidad de la trama social, va sumando habilitación a expresar esas violencias de todas las maneras, y en el punto máximo femicidio y transvesticidio lo hace sin ningún tipo de freno o de velo respecto de la expresión de esa crueldad”, reflexionó la psicóloga.
La integrante del Centro de Estudio e Investigación en violencia y abuso sexual de la facultad de Pisocología destacó que en los últimos años “se habian conseguido avances enormes, una legislación en Argentina muy auspiciosa en relación a la protección contra la violencia de género, con leyes en relación a la identidad de género, y en un montón de normativas que acompañan un accionario político de las últimas décadas, pero en estos últimos dos años se ha destruido totalmente esa base”.
“La destrucción no sólo fue en el campo simbólico, en lo discursivo, en los discursos de odios permanentes, en los mensajes estigmatizantes, también en el cuerpo de las mujeres que es un territorio político. Entonces no es casual que sea ahí donde se libera una batalla de destrucción y de destitución de derechos conquistados”, puntualizó.

Foto: Julia Oubiña | El Eslabón/Redacción Rosario
“Piensen que en algunos espacios hasta se está pensando en quitarnos el derecho al voto. Es enloquecedor pensar que cuestionemos esos derechos conquistados. Y eso, en lo macro, hace que se dé el campo propicio para que expresiones que de alguna manera hace unos años, pocos años, habíamos logrado que sean censurables y que podamos incorporar que estas violencias no sean naturalizadas”, sostuvo la especialista.
“En estos últimos dos años se ha corrido ese velo, no es que de golpe hay un montón de gente que aparece violenta, es un efecto que de alguna manera teníamos contenido y veníamos trabajando. Y este corrimiento del velo, en relación al odio y a los estereotipos de género, ha tomado un resurgimiento”, analizó la docente, entrevistada en el programa radial Noticias Piratas, de Aire Libre.
“Este retroceso está muy vinculado a las políticas públicas. De la mano del retiro del Estado en relación a montones de dispositivos de trabajo territoriales donde se trabajaba, se laburaba concretamente con las personas en relación a poder hablar de estas violencias, a poder modificarlas, a poder acompañar a las víctimas en dispositivos territoriales de la Municipalidad, de la Provincia, de la Nación”, detalló Amatiello, y añadió: “Todo eso ha desaparecido, las trabajadoras de distintas disciplinas que estaban en esos espacios han sido corridas de esos lugares, desde los equipos de las víctimas contra las violencias que eran modelo hasta los pequeños espacios que están trabajando con mínimos recursos, con un exceso de demanda. Existen, pero hay que problematizar esta falta de presupuesto y de espacio”.
“El discurso y la instalación de la crueldad como modo de expresar esas violencias y resurgir esas violencias, se refuerza por la falta de dispositivos del Estado para trabajarlos y contenerlos, y a la vez hay una Justicia que siempre es clasista, patriarcal y que no escucha”, apuntó.
“Hay un dato que es que, de estos casos, en los que la mayoría de los agresores son parejas o ex parejas de las víctimas –y que ocurren en las viviendas o en los lugares de trabajo de esas mujeres– , el dato es que sólo en un 15 por ciento se había realizado una denuncia previa contra su agresor. Y apenas el 9,5 por ciento tenía una medida judicial vigente al momento del femicidio. Acá quiero vincularlo con el sistema judicial porque realmente las mujeres que sufren violencias de distintos tipos suelen intentar apelar además de a otras mujeres, amigas, familia, a marcos de dispositivos que tienen más que ver con los Ejecutivos, pero no apelan al sistema judicial. Porque el sistema judicial es muy reaccionario a trabajar con perspectiva de género y escuchar las voces de estas mujeres cuando la violencia de género tiene características particulares que hay que tener en cuenta. No es tan fácil hablar de las violencias que sufrimos, ni es tan sencillo ser la buena víctima para el sistema judicial”, subrayó.

Foto: Cristian Maiola
“Y ese número tan bajito de apelar al sistema judicial como forma de protección caería totalmente por tierra con el nuevo proyecto que está tratando de instalar la senadora Carolina Losada en relación a las falsas denuncias de violencia de género y de abuso. Entonces esto completa el mapa de una complejidad enorme en relación a los retrocesos en derechos de las mujeres que estamos viviendo hoy”, consideró la docente y co-directora del Centro de Estudio e Investigación en violencia y abuso sexual (Ceivas), de la Facultad de Psicología.
En relación a qué se puede hacer para prevenir estos hechos, en especial desde las propias masculinidades, Amatiello sopesó que “la principal tarea es visibilizar y no naturalizar la violencia machista que se da en la microviolencia y de ahí en adelante en todas sus formas”.
“Hay muchas de esas violencias que están instaladas en la sociedad con una naturalidad y con una desmentida respecto del efecto que provocan, y eso es importante ir desmontando en todas las edades, desde las crianzas hasta la deconstrucción de las y los adultos. Creo que es una tarea que comienza hace tiempo en las masculinidades, con una pregunta: ¿Qué podemos hacer los hombres? Y lo primero es empezar a hablar de esto. Todas las mujeres conocemos a una que sufre violencia de género al interior de su pareja, y sin embargo los hombres parecen no conocer ningún hombre violento alrededor de ellos. Estos hombres no son monstruos ni personas extrañas, sino que son los hijos sanos del patriarcado y están al lado de todes. Entonces, bueno, una tarea es empezar a marcar, poder denunciar la violencia machista y desnaturalizarla”.
“Nuestras vidas están en emergencia. Paren de matarnos. Hoy marchamos porque nuestras existencias están en emergencia”, expresó el documento de la marcha del miércoles que además exigió el compromiso de autoridades municipales y provinciales.
“A los gobiernos de Javkin y Pullaro les decimos que no vamos a dar ni un paso atrás, estaremos en las calles, en las plazas y en todas las instituciones del Estado porque nuestras vidas valen. Nuestras vidas son valiosas. Y ustedes son responsables. Estamos hoy aquí para exigirles: Que den cuenta de los presupuestos en materia de género, sexualidades y violencias. Que se especifique el alcance del llamado presupuesto con enfoque de género. Queremos saber el dinero destinado a cada área y la cantidad de personas atendidas y la proyección del impacto a corto, mediano y largo plazo”, se sostuvo en el texto.
“En 15 días perdimos a tres hermanas, sobrinas, madres, compañeras, hijas, y otra se encuentra luchando por su vida. Todas de nuestra ciudad. Son 32 los femicidios y travesticidios ocurridos en nuestra provincia, por eso los hacemos responsables al intendente Pablo Javkin y al Gobernador”, dijeron desde la Asamblea Lesbotransfeminista de Rosario.
Fuente : redaccionrosario.com
Si te ha gustado, ¡compártelo con tus amigos!