El presidente de EE.UU., Donald Trump.Andrew Harnik / AP "Hace dos semanas, China corría un grave peligro económico", escribió Trump, que explicó cómo ayudó a Pekín, además de quejarse del gigante asiático.
El presidente de EE.UU., Donald Trump, contó este viernes como, según él, salvó la economía de China gracias a su acuerdo comercial con el gigante asiático.
"Hace dos semanas, China corría un grave peligro económico. Los altísimos aranceles que impuse hicieron prácticamente imposible que China comerciara con el mercado estadounidense", escribió en su red social Truth Social.
A continuación, el mandatario explicó que los aranceles que impuso fueron "devastadores para ellos", ya que provocaron "disturbios sociales" y cierres de fábricas. "Vi lo que estaba sucediendo y no me gustó, para ellos, no para nosotros", señaló.
"Llegué a un rápido acuerdo con China para salvarlos de lo que creía que iba a ser una situación muy mala, y no quería que eso sucediera. Gracias a este acuerdo, todo se estabilizó rápidamente y China volvió a la normalidad. ¡Todos estaban contentos!", indicó.
No obstante, en el mismo mensaje Trump aprovechó para quejarse de Pekín. "La mala noticia es que China, quizás no sorprenda a algunos, ha violado totalmente su acuerdo con nosotros", aseveró.
"Negociaciones estancadas"
EE.UU.: Las negociaciones con China "están estancadas"
Previamente, el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, dijo que las negociaciones entre Estados Unidos y China están en un punto muerto y que no descarta una llamada telefónica entre los mandatarios de ambos países.
Agregó que la actual situación, debido a su magnitud y complejidad, "va a requerir que ambos líderes se pongan de acuerdo". Resaltó que ambos tienen una buena relación y dijo estar seguro de que los chinos se harán presentes en la mesa de negociación "cuando el presidente Trump se los anuncie".
Funcionarios chinos y estadounidenses de alto nivel se reunieron a principios de este mes en Ginebra, Suiza, para sostener conversaciones económicas y comerciales. Las negociaciones dieron como resultado un acuerdo para reducir los aranceles por un período inicial de 90 días, con lo cual Washington redujo de 145 % a 30 % sus gravámenes a las importaciones desde China, mientras que Pekín redujo sus impuestos aduanales a los productos estadounidenses de 125 % a 10 %.
Donald Trump anunció aranceles masivos el 2 de abril, imponiendo a la UE un impuesto del 20 % y a la mayor parte del resto del mundo, un gravamen base del 10 %.
Ante el colapso de los mercados financieros, una semana después, Trump suspendió las tasas más altas durante 90 días para facilitar las negociaciones de acuerdos comerciales. Durante ese tiempo, impuso un arancel reducido del 10 % a más de 75 países que se habían dirigido a los representantes estadounidenses para abordar las tarifas y no habían tomado ninguna medida de represalia.
EE.UU. vs. China
Entre los años 2018 y 2019, EE.UU. y China intercambiaron varios ataques arancelarios, tachados de 'guerra comercial' entre ambos países
Trump fue el que empezó a poner palos en la rueda a las importaciones chinas, al introducir aranceles del 25 % a mercancías del gigante asiático por valor de unos 34.000 millones de dólares, lo que provocó una medida similar por parte de Pekín. Ambos países seguían ampliando sus medidas restrictivas que, finalmente, afectaron incluso al gigante tecnológico Huawei, que en el 2019 fue incluido en la lista negra de EE.UU.
Pekín y Washington emprendieron varios intentos de normalizar la situación y, en enero del 2020, las partes firmaron la 'fase uno' de un acuerdo comercial
No obstante, numerosos aranceles quedaban en vigor y seguían vigentes incluso durante el mandato de Joe Biden, que batió el récord de su predecesor en cuanto al número de empresas e individuos chinos incluidos en la lista negra del país
En lo que respecta al impacto del conflicto comercial, la empresa de investigación económica Rhodium Group informó que las inversiones extranjeras directas de China en Estados Unidos cayeron más del 80 % en el 2018, en comparación con el año anterior
Vista aérea de una terminal de contenedores del puerto de Qingdao, China, el 10 de diciembre de 2024Yu Fangping / VCG / Gettyimages.ru
EE.UU. vs. la UE
En el 2018, EE.UU. impuso aranceles del 25 % y el 10 % a las importaciones de acero y aluminio, respectivamente, de los miembros de la UE, entre otros países. Explicó que lo hizo para "defender la seguridad nacional de EE.UU."
En respuesta, la UE introdujo aranceles de importación a productos estadounidenses por valor de 2.800 millones de euros (unos 2.940 millones de dólares)
Como siguiente paso, Trump amenazó con imponer aranceles a los automóviles fabricados en la UE, pero la amenaza no se ha hecho realidad
En julio del 2018, la UE y Washington acordaron no intensificar su disputa arancelaria y, años después, llegaron a un compromiso de que EE.UU. suspenderá sus aranceles, mientras que Bruselas no reanudará sus medidas de represalia
EE.UU. vs. México
México también resultó afectado por los aranceles impuestos a las importaciones de acero y aluminio en el 2018. Las medidas fueron levantadas posteriormente e impuestas de nuevo en el 2019
En respuesta a la primera imposición, México anunció medidas equivalentes "a diversos productos como aceros planos (lámina caliente y fría, incluidos recubiertos y tubos diversos), lámparas, patas y paletas de cerdo, embutidos y preparaciones alimenticias, manzanas, uvas, arándanos, diversos quesos, entre otros, hasta por un monto equiparable al nivel de la afectación"
En el 2019, EE.UU. impuso un arancel del 17,5 % al tomate mexicano
El mismo año, Trump amenazó con imponer aranceles del 25% a los vehículos importados de México
EE.UU. vs. Canadá
Canadá también fue sujeto a los aranceles del 25 % y el 10 % a las importaciones de acero y aluminio en el 2018, pero un año después fueron levantados
Guerras comerciales 2.0
La voluntad de continuar la política de las guerras comerciales marcó también el inicio del segundo mandato de Trump
Incluso antes de jurar como presidente, el republicano amenazó con introducir tasas del 25 % a todas las importaciones procedentes de México y Canadá y un arancel adicional de un 10 % a cada importación desde China. Al asumir el cargo, Trump empezó a poner estas amenazas en práctica, pero en una mayor magnitud
Uno de los pasos más grandes al respecto se dio el 2 de abril, cuando Trump decretó aranceles masivos contra los socios comerciales de EE.UU. con tasas que oscilan entre el 10% y el 49%. Entre los países afectados se encontraban China, con un arancel del 34 %, la Unión Europea, con un 20 %, y Vietnam, con una de las tasas más altas, un 46 %
Además, el mandatario estadounidense impuso aranceles a determinadas importaciones: aluminio, acero, paneles solares y tomates mexicanos, entre otros bienes
No obstante, poco después de anunciar aranceles contra numerosos países y después de observar el colapso de los mercados financieros, Trump decidió dar marcha atrás e imponer un arancel reducido del 10 % a más de 75 países
Mientras, algunos países, entre ellos la India, se mostraron dispuestos a alcanzar acuerdos con EE.UU. para evitar grandes aranceles
El alivio de barreras comerciales no afectó a China. Al contrario, Washington y Pekín se sumergieron en una batalla de aranceles y, en la actualidad, los gravámenes de EE.UU. a los productos chinos ascienden a 145 %, mientras que las tasas de China a los artículos estadounidenses alcanzan el 125 %
La UE, por su parte, dio luz verde a sus aranceles de 25 % para productos provenientes de EE.UU., pero suspendió la medida después de que Trump también pausara la introducción de gravámenes