La gente se volcó a las calles a pesar de la derrota. Fue casi un mes en donde un país castigado tuvo un incentivo de alegría en medio de tanta derrota popular y entrega de sus derechos. Entre lágrimas y agradecimientos.
El Mundial le dio a las y los argentinos un aire fresco en medio de tantas pálidas y la magia de Leonel Messi inspiró otra vez la admiración de todo un país.

La plaza Montenegro colmada para ver la final en pantalla gigante. | Foto: Jorge Contrera- El Eslabón/ Redacción Rosario
Luego de una campaña vibrante con la eliminación de Inglaterra incluida, la final fue dolorosa por la falta de juego, pero el equipo volvió a mostrar coraje y aún en inferioridad de condiciones estuvo cerca de empatar en los últimos minutos.

Foto: Jorge Contrera- El Eslabón/ Redacción Rosario
La pena fue grande pero en todo el país, también en Rosario, la gente salió a gritar por Argentina, a modo de agradecimiento, por todo lo vivido en estos últimos días.

Foto: Jorge Contrera- El Eslabón/ Redacción Rosario
La gran victoria fue la identificación popular con este equipo, la vuelta al amor por los colores de un país avasallado por los poderes corporativos y chupasangres del mundo, que tuvo la rebeldía de enrostrarle a los piratas que la sangre derramada no se olvida, que la Malvinas fueron, son y serán argentinas.

Foto: Jorge Contrera- El Eslabón/ Redacción Rosario
Con la pasión en carne vivia, entre la tristeza y el reconocimiento luego de la derrota ente España, los cánticos y los fuegos artificiales se fueron apagando con el correr de las horas.

Foto: Jorge Contrera- El Eslabón/ Redacción Rosario
Se terminó una ilusión pero renacerá otra. Como decía un catalán: Y con la resaca a cuestas, vuelve el pobre a su pobreza, vuelve el rico a su riqueza y el señor cura a sus misas.

Foto: Jorge Contrera- El Eslabón/ Redacción Rosario
Fuente : redaccionrosario.com
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