Las universidades públicas, además de resistir las políticas de vaciamiento del Estado, siguen disputando el sentido de la sociedad. El Programa de Diversidad Sexual de la UNR es un espacio más de debate.
Las universidades públicas de todo el país, desde hace poco más de dos años, están resistiendo las políticas de vaciamiento y desfinanciamiento de la administración a cargo del Estado que conduce Javier Milei. En su agonía, pelean por la implementación de la Ley de Financiamiento Universitario.
Sin embargo, cada una de las casas de altos estudios continúa disputando el sentido de la sociedad de la que forma parte. En otras palabras: continúa haciendo política, discutiendo qué profesional se forma, preservando la movilidad social ascendente que implica la posibilidad de estudiar para las hijas e hijos de los y las trabajadoras.
El Eslabón, sin ir más lejos, nació en la Universidad Nacional de Rosario, con el propósito de contribuir a la agenda mediática con la mirada y los intereses de las mayorías, y me pareció que era necesario mostrar y contar algo de lo que se discute y pasa en la UNR. El Coloquio sobre diversidad sexual, que se realizará el próximo 7 y 8 de mayo en la Facultad de Derecho, sirvió de contexto y motivación para hablar sobre el Programa de Diversidad Sexual (PUDS). Con ese propósito conversamos con su directora, Violeta Jardón.
La directora es antropóloga, pero principalmente es una referente de la Facultad de Humanidades y Artes, capaz de armar minuciosos mapas políticos de la UNR a través de la lectura de las personas que intervienen en un determinado hecho o actividad, discusión o diálogo.
“Todo lo social está atravesado por una mirada heteronormativa y esa es la idea que queremos discutir”. La frase es contundente en cuanto al objetivo político del programa. “Muchas veces nos llaman a distintos tipos de cursos, diplomaturas, posgrados, y lo que sentimos es que es un tema que sigue generando interés en la población”, afirmó Jardón.
“El PUDS (Programa Universitario de Diversidad Sexual) comenzó en 2008. Es un espacio en el que trabajamos, desde una perspectiva académica, cuestiones de la disidencia sexual, la teoría queer, en el ámbito universitario”, comenzó informando Violeta. Pero no pudo terminar la idea porque la interrumpí pidiéndole que explique la mencionada teoría. “La misma trabaja desde la perspectiva sexogenérica, es decir, dentro de las perspectivas de género. Planteamos una relación sexo-género, entendemos que la diferencia sexual también es una construcción cultural y no algo que está dado, que es biológico. Discutimos el origen, cómo se interpreta el sexo”, explicó Jardón, y continúo. “A partir de esto, trabajamos mucho con la diversidad sexual, más allá de que es una categoría que hoy está discutida. También podemos pensar en lo que es la disidencia sexual, utilizamos ese término porque la disidencia viene a cuestionar lo que es la heteronormatividad”.
Finalmente aclaró: “Cuestionamos que la heterosexualidad sea la norma desde la que se leen los demás vínculos”.
Jardón piensa cada palabra que utiliza para contar y explicar, es evidente que en su hacer académico y político pone la cabeza y deja el corazón. “El PUDS depende del Centro de Estudios Interdisciplinarios (CEI), que es una unidad académica más que tiene la universidad. Tenemos una especialización en estudios interdisciplinarios en sexualidades y géneros que funciona en la Facultad de Humanidades y Artes, y trabajamos de forma interdisciplinaria”, se explayó.
Desde su creación el PUDS ha generado distintas materias de grado, además de cursos en diferentes facultades. En la actualidad sostiene en funcionamiento la cátedra de Posporno en la Facultad de Humanidades y Artes, y una materia optativa en la Facultad de Ciencias Médicas, los cuerpos sexuados bajo la mirada del equipo de salud. “Es una cátedra que ya tiene más de 10 años”, contó la Directora.
“El PUDS no es un espacio estrictamente de gestión, es un espacio que trabaja fundamentalmente desde la perspectiva académica con compromiso político y con vínculos con organizaciones, pero gestiona cuestiones concretas dentro de las facultades o del rectorado. Por ejemplo este coloquio sobre diversidad sexual que se realizará el 7 y 8 de mayo”, sostuvo Violeta.
El programa tiene relación con personas de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) y de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) y de otras facultades. “No en términos de convenios o espacios de función oficiales, sino que son vínculos que se van formando en distintas actividades en las que participamos, son como redes políticas e informales”, sostuvo.
A medida que avanza la charla y surgen las preguntas, aparece la disputa por la sociedad deseada, o posible. “Hace más de 15 años, muchas de las discusiones tenían que ver con la coyuntura. El avance permite debatir cuestiones que parecen quedarse en la discusión académica pero que sirven para poder avanzar en plantear que esta es una problemática transversal, porque no sólo atraviesa lo académico sino lo político constantemente”, dijo Violeta, y lo contextualiza: “Para este coloquio hay aproximadamente 60 ponencias con profesionales de educación, de psicología, de literatura, de arte, de arquitectura, incluso. Entonces, nos parece que precisamente son temas que se van ampliando y van llegando”.
“La idea de posicionarnos más académicamente no tuvo que ver con una cuestión que puede sonar a desinvolucramiento, sino todo lo contrario. Rosario era una ciudad que tenía una gestión municipal en el tema y una organización política fuerte como Vox. Nos pareció que era importante hacer algún tipo de injerencia en lo académico. Años después, en toda la movida social empezó a haber una perspectiva de género y sexualidad que debió ser transversal, más que interdisciplinaria. Si bien algunas cátedras lo tomaron, la discusión epistemológica era necesaria y era una pata que faltaba”, argumenta sobre los debates que surgieron con el Programa.
Cada curso que organizó el PUDS, especialmente en el grado, fue pensado en relación a la carrera para la que se dictaba. “No fue un curso de introducción a una perspectiva de género y sexualidad. Tuvo que ver con poder pensar, y seguir haciéndolo, qué profesionales de la salud o qué le podemos aportar. En Historia lo pensábamos con una perspectiva histórica, en Letras lo mismo. En Posporno tiene performance artística debido a que se dicta en la carrera de Bellas Artes”, contó Jardón.
“No tenemos el mismo estudiantado que hace 10 años, la sociedad ha discutido estos temas, entonces les estudiantes ya llegan con algunas cuestiones ya saldadas y nosotres tenemos que repensar dinámicas”.
En eso anda la Universidad en pensar y repensar, en posicionarse, en disputar la sociedad que queremos, además de exigirle al ejecutivo.
Fuente : redaccionrosario.com
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