Copiado del muro de Karina Díaz
"Cuando leo críticas sobre Máximo Kirchner, las separo en dos posibles opciones:
1. Jamás lo han escuchado y, si lo escucharon, no le prestaron realmente atención.
2. Sostienen intereses y doctrinas inconfesables: defienden ocultamente el mal bajo la simulación del bien.
Han elegido pésimamente a sus adversarios políticos. Cristina, Máximo, La Cámpora y todos los compañeros y compañeras que entendemos que, en este momento, nuestra responsabilidad histórica es estar defendiendo a nuestra líder, que está presa y proscripta. No como defensa de una persona o de un personalismo, sino por lo que Cristina simboliza para todo el arco político y por todo lo que realmente significa su proscripción para la democracia de nuestro país. No, nosotros no somos los enemigos, aunque nos estén tratando y atacando como si lo fuéramos.
Y ahora me van a salir a decir que yo trato así al gobernador, etcétera, etcétera. Y no. Hoy, desde 2023, y me animo a decir que desde mucho antes, es él quien decidió correrse, despegarse del kirchnerismo (para mí, del peronismo). Nadie lo corrió. Nadie le pidió que se fuera. Aunque, a estas alturas, creo que sería lo más coherente y honesto que pudiera hacer.
Ahora, con la proscripción de Cristina y su actitud nula frente a esto, resulta harto evidente. Por nombrar solo algunas declaraciones, y no todas las que vienen repitiendo referentes de su espacio, Carlos Bianco dijo: "Cristina está proscripta y el peronismo no". Berenice Iañez, quien otrora jurara lealtad a Cristina, dijo: "Cristina está equivocada y rompe mucho las pelotas".
Los medios afines al gobernador se esmeran por santificarlo y victimizarlo, mientras colocan a Cristina en el lugar de la maléfica que impide que Kicillof crezca.
Todo ocurre frente a nuestros ojos, MIENTRAS CRISTINA ESTÁ PRESA Y PROSCRIPTA.
Yo no puedo obligar a nadie a tener valores, a ser leal, a ser honesto, a ser una persona de bien o a ser peronista. Tampoco puedo obligar al gobernador a defender aquello que claramente no quiere defender.
Pero ninguno de ustedes puede obligarme a mí a quedarme callada ante tanta mezquindad y miserabilidad juntas. Tampoco pueden, ni van a poder, obligarme a apoyar a alguien que no representa NI UN SOLO VALOR O PRINCIPIO PERONISTA.
Esto no es simplemente mi opinión: es lo que estoy viendo y la conclusión a la que llego a partir de todos sus gestos, sus actitudes y su gestión.
Soy peronista. No soy progre. A mí no me gana un tipo por sus títulos, porque tiene ojos claros, porque es modosito o porque se hace el honesto y parece políticamente correcto.
Como peronista, la lealtad es un valor fundamental. Y, como ser humano, el agradecimiento. Ninguna de esas dos cualidades posee el gobernador. Carece de muchísimas más, pero esas son básicas y esenciales, por lo menos para mí.
No estaríamos en esta situación, que tanto molesta a algunos que supuestamente son "corea del centro", si el gobernador se hubiera puesto al frente de la defensa de Cristina. Pero no acusó recibo el muchacho.
Por eso digo y repito: fue él quien decidió separar y dividir. Cuando lo más lógico hubiera sido que estuviéramos todos unidos defendiendo a Cristina y organizándonos para lo que viene.
La única vez que Cristina necesita de él, él no puede. Pero sí pretende ser el heredero natural de todo lo que Cristina ha logrado.
Para algunos, esto es parte de la política y puede que lo haya sido. Jamás estuve cómoda con eso y no voy a naturalizar actitudes que no hacen más que desprestigiar a la política, que para mí sigue siendo la única herramienta transformadora de la realidad.
Yo no vine a esto a jugar el juego que otros venían jugando. Si estoy acá es para cambiar las cosas, aunque quizás no lo logre y me lleve la vida hacerlo. En algún momento sé que se va a romper el discurso nefasto de la antipolítica, pero eso depende justamente de todos nosotros. Depende de lo que decidimos seguir sosteniendo y de lo que seguimos permitiendo.
Y, por lo menos yo, voy a seguir defendiendo a quien creo, veo y pude constatar que tiene los mismos valores e ideales que yo siento y esa no es otra que Cristina Fernández de Kirchner.
A quien yo jamás podría soltarle la mano en un momento como este, y muchísimo menos sabiendo todo lo que hizo por nuestro país, por nuestro pueblo, por todos nosotros.
Así que no: yo no tengo nada personal contra nadie. No odio, no estoy militando cargos, no estoy especulando.
Simplemente no voy a permitir que sigan cometiendo injusticias contra ella. No voy a permanecer en silencio ante tanta miserabilidad junta. Y tampoco voy a seguir naturalizando todo aquello que no quiero que sea la política, simplemente porque muchos ya lo hayan hecho. No voy a seguir contribuyendo, de esa manera, a estigmatizar una herramienta tan maravillosa y necesaria.
Y si eso les incomoda, tendrán o tendrían que replantearse para qué están militando o, mejor dicho, qué es lo que realmente están militando.
Ya va siendo hora de que se acostumbren; no me importa lo que digan, yo no voy a dejar de defender aquello en lo que creo.
Fuente : facebook.com
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