CRISTINA NO IRÁ A UNA CÁRCEL COMÚN. Los fiscales Luciani y Mola quedaron expuestos. Hoy se confirma, por si quedaban dudas, que actuaban como empleados del poder real, no como representantes del Ministerio Público Fiscal. Ni siquiera el fiscal de Cámara, Mario Villar, avaló su desvarío persecutorio: retiró el pedido de cárcel común para Cristina Fernández de Kirchner, desautorizando por completo a quienes, con toga prestada, jugaron a verdugos por encargo de Mauricio Macri y Héctor Magnetto.
El retiro del pedido de prisión común no es un gesto de buena voluntad. Es una confesión implícita de abuso judicial. Luciani y Mola pidieron la cárcel sabiendo que no había ninguna causa legal ni procesal que lo justificara. No existía riesgo de fuga. No había incumplimiento. No había violación de las condiciones de detención. Solo existía una obsesión política: ver a Cristina encerrada, humillada, silenciada. Pero no pudieron. Y no podrán.
UN SISTEMA QUE NO SE CALLA: EL DERECHO LES DIO LA ESPALDA.
El fiscal Villar, en su dictamen ante la Casación, lo dejó claro: no hay razón legal alguna para que CFK cumpla su condena en una unidad penitenciaria. Al revés: ratificó que la prisión domiciliaria es suficiente, adecuada y proporcional.
¿Y los argumentos de Luciani y Mola? Basura política disfrazada de legalidad. Ninguna ley ni doctrina penal los ampara. ¿Su función? Cumplida: armaron una escena mediática para Clarín y LN+, pero no convencieron ni a sus propios superiores.
LA TOBILLERA: UNA PENA ACCESORIA ILEGAL E INFAME.
Mantener una tobillera electrónica sobre una ex presidenta que nunca violó una sola condición judicial, que se presentó ante todas las citaciones, y que ha sido blanco de un intento de magnicidio, no es una medida de control. Es una marca de humillación.
Ni la ley de ejecución penal ni los tratados internacionales permiten el uso de dispositivos electrónicos como castigo simbólico. La tobillera no protege a la sociedad: satisface el morbo de un sistema que ya no tiene pruebas, pero sí mucho odio.
CONSTITUCIÓN, DOCTRINA Y HUMANIDAD.
El principio de proporcionalidad de la pena y el respeto por la dignidad humana (art. 5.2 de la Convención Americana de Derechos Humanos) hacen inviable este tipo de medidas vengativas. Como enseñan Roxin y Jakobs, el Derecho Penal democrático no puede transformarse en instrumento de guerra política. Quien pretenda usarlo así, no es fiscal: es un operador sin ley.
LA VICTORIA DEL PUEBLO: ¡NO HABRÁ CÁRCEL PARA CRISTINA!
Este lunes 7 de julio quedará en la historia como la jornada en que se desarmó la emboscada final del lawfare. Cristina no irá a una cárcel común. No será silenciada ni proscripta. Su prisión domiciliaria no es símbolo de derrota: es la evidencia de que resistió, peleó y ganó una batalla más contra los que quisieron borrarla del mapa político. “La historia me absolverá”, dijo alguna vez. Hoy la historia empieza a absolverla. Y deja al descubierto a los verdugos con toga: vencidos, desenmascarados y desautorizados por sus propios colegas.
CRISTINA NO IRÁ A UNA CÁRCEL COMÚN.
— Gregorio Dalbon #CristinaLibre (@Gregoriodalbon) July 7, 2025
Los fiscales Luciani y Mola quedaron expuestos. Hoy se confirma, por si quedaban dudas, que actuaban como empleados del poder real, no como representantes del Ministerio Público Fiscal. Ni siquiera el fiscal de Cámara, Mario Villar, avaló su… pic.twitter.com/C0pNgB995d
Fuente : x.com
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