CRISTINA LIBRE

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LA CASTA. BENEGAS LYNCH: LOS PARASITOS DEL ESTADO QUE PREDICAN EL "LIBRE MERCADO"


13-08-2026 00:01:38
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LA CASTA. BENEGAS LYNCH: LOS PARASITOS DEL ESTADO QUE PREDICAN EL "LIBRE MERCADO"

Nancy Méndez

Mientras impulsan la entrega de tierras a capitales extranjeros y defienden el trabajo infantil, la genealogía de la familia predilecta de Milei desmiente la fábula del "esfuerzo individual". Diplomacia de dictaduras, usinas privadas de élite y negocios a dos lados del mostrador: la "libertad" de los Benegas Lynch siempre fue la impunidad para vivir del Estado y ajustar a las mayorías.

EL MITO DE LA "LIBERTAD" y LOS VERDADEROS ORIGENES DEL APELLIDO

El relato oficial de La Libertad Avanza intenta vender a los Benegas Lynch como una suerte de reserva moral e intelectual. Para Javier Milei, son los "próceres del liberalismo". Sin embargo, cuando se le saca la capa de barniz aristocrático a la historia familiar, lo que queda es la vieja oligarquía terrateniente argentina que construyó su fortuna amparada por los negocios del Estado, aunque ellos te dicen que "odian la política".

Si se busca el origen de la fortuna familiar, hay que ir hasta Tiburcio Benegas, el verdadero patriarca del clan. Tres veces gobernador de Mendoza por el conservador Partido Autonomista Nacional de Julio A. Roca, senador y embajador, Tiburcio no levantó su imperio vitivinícola (fundador de El Trapiche) en la intemperie del libre mercado que pregonan. Lo hizo entrelazando sus negocios privados con las arcas públicas: fundó el Banco de Mendoza como plataforma crediticia para las grandes patronales agrarias y diseñó la infraestructura del agua a la medida de los dueños de las tierras. La lección de Tiburcio que heredaron sus descendientes fue clara: las ganancias se garantizan desde el Estado; el "libre mercado" se le predica a los de abajo ( como si fueran cosas separadas.

En ese sentido, esta casta sentó su poder económico en la repartija de tierras del siglo XIX obtenidas tras el despojo a los pueblos originarios y en la permanente revalorización de sus campos mediante obras públicase infraestructuras financiadas con el bolsillo de todos los argentinos. Para la clase trabajadora, el mandato siempre fue "libre mercado y miseria"; para ellos, subsidios y privilegios.

1955: LOS DIPLOMATICOS de la FUSILADORA

Tras el golpe militar de 1955 que derrocó al gobierno, proscribió a las mayorías y persiguió con saña al movimiento obrero organizado, Alberto Benegas Lynch (padre) no dudó en ponerse a disposición. La dictadura genocida de Pedro Eugenio Aramburu y Isaac Rojas lo nombró consejero en la Embajada Argentina en Washington.

No fue un cargo decorativo: fue la etapa clave en la que el país se incorporó al Fondo Monetario Internacional (FMI), abriendo de par en par las puertas al endeudamiento sistemático que hasta hoy padece la clase trabajadora.

1976: SOCIOS DEL GENOCIDIO ECONOMICO

Durante el terrorismo de Estado capitaneado por Jorge Rafael Videla y José Alfredo Martínez de Hoz, la "libertad de mercado" necesitó de las salas de tortura para imponerse. Los centros de estudios alineados con la dinastía Benegas Lynch respaldaron fervientemente el plan económico del régimen.

¿El resultado de esas ideas "libertarias"? La liquidación brutal del salario real, la estatización de las deudas privadas de los grandes grupos económicos y el secuestro y desaparición sistemática de miles de delegados y comisiones internas en las fábricas.

Detrás del discurso académico y abstractos principios de propiedad, la historia demuestra que el verdadero programa siempre fue el mismo: imponer la miseria de las mayorías con la represión de las dictaduras.

Mientras los trabajadores perdían la vida y sus derechos, el liberalismo de los Benegas Lynch florecía a la sombra de las botas.

EDUCACIÓN PARA POCOS y TRABAJO INFANTIL PARA LOS DEMAS

Con la llegada de la democracia, el clan no se fue a trabajar al sector privado tradicional: montó la usina ideológica de la derecha empresaria a través del ESEADE (Instituto Universitario). Una institución privada de élite donde, cobrando cuotas inaccesibles para cualquier laburante, formaron a los gerentes y cuadros técnicos que luego ocuparon ministerios para aplicar planes de ajuste y privatizaciones.

La concepción que tienen de la sociedad quedó plasmada recientemente en la voz del diputado nacional Alberto "Bertie" Benegas Lynch, quien cuestionó la obligatoriedad escolar argumentando que un padre debe tener la "libertad" de no mandar a su hijo a la escuela si lo necesita trabajando en el taller o en el campo. ¿Quién necesita que trabajen las niñeces y adolescencias?

La declaración no fue un exabrupto aislado: es la matriz de pensamiento de una clase empresarial que quiere perpetuar un peonaje hereditario, donde los hijos de los trabajadores no tengan derecho al estudio ni a vivir una vida mejor, mientras sus herederos administran el poder.

LA RED DE THINK TANKS Y LOS BENEFICIOS DEL ESTADO

En la década de 1990, el clan canalizó su influencia a través de fundaciones e institutos privados como el Centro de Estudios sobre la Libertad y el ESEADE. Pese a condenar el gasto público, este entramado opera bajo la figura de organizaciones sin fines de lucro exentas de impuestos, financiadas mediante donaciones corporativas deducibles de ganancias.

El pragmatismo ideológico sumó un nuevo capítulo bajo la gestión de La Libertad Avanza: la Presidencia de la Nación promocionó oficialmente la Beca "Presidencia" otorgada por la propia ESEADE, utilizando canales institucionales para beneficiar a una entidad arancelada. La estrategia se completa con la tradicional "puerta giratoria", que permite a docentes, egresados y directivos de estas usinas desembarcar de forma directa en bancas del Congreso y despachos del Poder Ejecutivo. Adorni, fue uno de ellos. (Docente de ESEADE).

La Ley de Tierras y el negocio a ambos lados del mostrador

En el plano legislativo, el cruce entre la función pública y los negocios privados del clan sumó un capítulo paradigmático con Joaquín Benegas Lynch, senador nacional por Entre Ríos y presidente de la Comisión de Agricultura en la Cámara Alta.

De forma paralela a su labor parlamentaria impulsando la derogación o flexibilización de la Ley de Tierras (Ley 26.737) que limita la extranjerización de campos y superficies hídricas, Benegas Lynch figura como fundador y director de la firma Glocal Terra SRL. La compañía se especializa en el asesoramiento y la intermediación inmobiliaria para la venta de grandes extensiones agrícolas a fondos de inversión y capitales internacionales.

El recorrido histórico desmiente el mito: los Benegas Lynch no son teóricos de la libertad, sino la vieja oligarquía terrateniente convertida en casta política y patronal. De la apropiación del suelo y las obras públicas de la Mendoza conservadora, pasando por su rol en el ’55 que abrió la puerta al FMI y el sustento ideológico a la dictadura genocida del ’76, su patrimonio siempre creció al amparo del Estado y la represión sobre la clase trabajadora.

Hoy, desde los despachos del Congreso y la Rosada, vociferan contra lo público mientras viven del presupuesto, operan de ambos lados del mostrador para extranjerizar la tierra y justifican la explotación infantil. Su mentada "libertad" es la libertad de los empresarios para saquear, precarizar y ajustar. Frente a esto, la verdadera libertad no se negocia en sus usinas ni en sus bancas: se conquista en las calles, con la organización independiente de la clase trabajadora.
 

Fuente : facebook.com

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