La semana pasada se desarrolló en Rosario la Asamblea Federal Afro, un encuentro de debate y reflexión organizado por argentinas que se reconocen como descendientes de africanos, que existen, pero son invisibilizados como les sucede a los pueblos originarios.
El grito resonó fuerte y no fue desde el exterior, sino de las entrañas mismas de Rosario, con el Monumento a la Bandera y el mural de Lionel Messi de fondo: ¡Basta de racismo! Fue el domingo pasado, en el cierre de la Asamblea Federal Afro, un encuentro de las, los y les argentinos que se reconocen descendientes de africanos y que son invisibilizados por los discursos dominantes. En esta ocasión, se hicieron un lugar para que la sociedad atestigüe de su presencia ancestral desde la conformación del país hasta la actualidad con nuevos migrantes afrodescendientes.

Cierre de la Asamblea Afro en el parque de la Bandera. | Foto: Ernesto Ávila | El Eslabón/Redacción Rosario
Mientras esta semana algunos se indignaban por las acusaciones contra Argentina como “un país racista”, devenidas por el impacto internacional que tuvo el Mundial de fútbol, en Rosario coincidía un evento que ponía –nunca más literal– las cosas blanco sobre negro.
La Asamblea Federal Afro es una derivación de la Asamblea Federal de Mujeres, Lesbianas, Bisexuales, Travestis, Trans, No Binaries, Intersex (MLBTTNBI+/ y se define como “un espacio político federal de construcción colectiva, que reúne a activistas, organizaciones y referentes afrodescendientes de y en Argentina”.

Foto: Ernesto Ávila | El Eslabón/Redacción Rosario
El evento se extendió por dos días en diversos lugares como el Espacio Cultural Universitario (ECU) de la UNR, el Centro Cultural Atlas y la facultad de Humanidades y Artes, y cerró frente al Monumento a la Bandera. Las actividades se enmarcaron en el Día Internacional de la Mujer Afrolatina, Afrocaribeña y de la Diáspora, reconociendo y visibilizando la diversidad de identidades de género afrodescendientes.

Foto: Ernesto Ávila | El Eslabón/Redacción Rosario
Natacha Giusto, cofundadora del Bloque Antirracista Rosario, y una de las organizadoras, dio detalles de la convocatoria.
“El nombre es largo: es la Cuarta Asamblea Federal de Mujeres, Lesbianas, Bisexuales, Travestis, Trans, No Binarias, Intersex y otras identidades y expresiones de género afrodescendientes de y en Argentina. Estamos en el marco del 25 de Julio, que a nivel internacional se conmemora el Día de las Mujeres Afro-Latinas, Afrocaribeñas y de la Diáspora. Acá en Argentina, somos organizaciones afro-centradas, activistas”, contó Giusto.

Natacha Giusto, una de la organizadoras de la Asamblea Afro. | Foto: Ernesto Ávila | El Eslabón/Redacción Rosario
La mujer se reconoce como afroargentina aún sin un árbol genealógico concreto o un ascendiente cercano. “Soy rosarina, nací en el barrio 7 de septiembre y vivo en Granadero Baigorria”, aclara. “Se suele asociar a las personas afrodescendientes como extranjeras, como que no son de acá, y la realidad es que somos de acá, somos personas migrantes, somos afro-argentines y también estamos dentro de toda esta diversidad de géneros”, sostuvo.
“La asamblea es un proceso que se viene sosteniendo desde el año 2023 de forma ininterrumpida. En el 23 fue presencial, 24 y 25 tuvieron un formato virtual y en este 2026 retomamos el encuentro presencial para seguir dialogando sobre nuestra agenda política, poniendo el foco en las demandas históricas y actuales, y alineándonos también con la agenda internacional o regional”, relató la activista.
—¿Cuáles fueron los ejes del encuentro?
—Nos encontramos para dialogar sobre geopolítica y reparación, sobre cuerpos, territorios y espiritualidades, educación, trabajo, economía, tecnología, cultura, comunicación, representaciones culturales y migraciones. Estuvimos no sólo haciendo un diagnóstico situacional de cómo estamos en nuestro país, sino también qué queremos y cómo podemos mejorar esta situación
—¿Y en Rosario cómo está la situación?
—Es complejo como en todos lados. El racismo es algo que nos atraviesa de forma estructural en todo el mundo y Rosario no se queda atrás. Seguimos exigiendo justicia por Giovanni, el joven afro-argentino de 17 años que fue encontrado muerto en las escalinatas del parque España y hasta el día de hoy no hay respuestas. Las investigaciones fueron extremadamente insuficientes, deficientes, mal hechas y hubo mucho desinterés ante la muerte de un joven. ¿Cómo son tratados por la justicia los cuerpos negros? Ese es un caso muy visible de lo que es la expresión más extrema y más violenta del racismo que es el asesinato. Así como también estaban comentando sobre el caso de José Delfina Costa Martínez que también fue asesinado, un caso de gatillo fácil, odio racial que provocó su muerte y por ese crimen Argentina es el único país que tiene una condena internacional por racismo. Se cumplen 30 años y hasta el día de hoy sus responsables siguen sin encontrar las consecuencias. El racismo mata, como Marcelina Meneses, quien en 2001 fue arrojada del tren junto a su hijo, como también la violencia racista y xenófoba. Y después nos encontramos con el racismo y la falta de representación institucional cuando no encontramos a ningún representante de la política que lleve adelante la agenda política que incluya a las personas afrodescendientes.

Foto: Ernesto Ávila | El Eslabón/Redacción Rosario
—El tema de las discriminaciones entró en agenda por lo que se generó con el Mundial pero en general se ignora como problemática local…
—Si, y eso también lo vimos el año pasado con la Reforma Constitucional donde también nos dejaron afuera aunque estuvimos participando en los debates, escribimos a todos los congresistas, estuvimos súper pendientes, enviamos la propuesta de redacción de cómo debíamos ser nombrados pero fuimos completamente omitidos.
Eso también parte del racismo institucional. La comunidad afro argentina no es nueva, estamos en este territorio desde antes de que Santa Fe exista como provincia y que Argentina existiera como país. Entonces la presencia de nuestra comunidad que hasta el día de hoy sigue siendo invisibilizada es parte del racismo también.

Foto: Ernesto Ávila
—A nivel personal, ¿cómo tomaste el vendaval en la redes sociales donde hasta el actor afroestadounidense Samuel Jackson calificó a Argentina como “uno de los países más racistas del mundo” y periodistas y referentes se mostraron indignados por la acusación.
—Creo que a nuestro país le falta todavía un montón de autocrítica, de análisis y de poder mirar más allá de la mirada porteña, básicamente. No quiero generalizar pero desde los medios de comunicación hegemónicos y masivos, lo que se transmite es esa visión eurocentrada, digamos que está eurocentrada porque se reproducen, se imaginan, se construyen también los imaginarios sociales como si todos fuéramos blancos, eurodescendientes, cuando no es así. Nuestra población es extremadamente diversa y no todas las personas vienen de Europa: tenemos a los pueblos originarios, las comunidades que descienden de aquellos esclavizados en este territorio, y si no hablamos y no problematizamos cómo es el trato de la sociedad hacia estos grupos sociales, es muy difícil que podamos reconocer el racismo. Ahí es donde también se produce la negación porque los cuerpos blancos no lo viven, no lo atraviesan y no saben qué es vivir el racismo.
Entonces no tienen ningún tipo de autoridad para decir que acá no hay racismo. Deberían invitar a hablar y a participar a las personas que sí atraviesan el racismo en su vida cotidiana para poder saber qué es el racismo, cómo se sostiene y se fortalece también.
—Se escuchó mucho decir que los argentinos no somos racistas…
—Estos discursos siguen insistiendo en negar una realidad. A veces no está ocultada, no es algo que se disimule y ya no lo podamos tomar como un chiste, que “el argentino es jodón o es burlón” y no sé qué más, cuando en realidad no es humor, es simplemente racismo.
Un hecho que aún no se esclareció es la extraña muerte de Giovani Mvogo Eteme, el joven afrodescendiente que jugaba al vóley en Central Córdoba, cuyo cuerpo apareció aún por razones desconocidas en la madrugada del 28 de noviembre de 2024 en el playón de ingreso al Colegio Español, por posible caída de altura. Las primeras noticias hablaban de un suicidio pero a medida que pasaron las horas, familiares y amigos negaron esa hipótesis y creció la sospecha de que lo mataron.
Giovani era un joven, hijo de un ciudadano camerunés que emigró a la Argentina y una mujer argentina, Vanessa Palavecino. La madre de Giovanni formó parte del acto de cierre de la Asamblea Afro, frente al Monumento Nacional a la Bandera.
“Primero que nada, gracias a todos por todo el apoyo que vengo recibiendo desde el minuto cero. La comunidad siempre estuvo a la par mía, apoyándome en esta gran lucha que llevo y llevamos muchos, por el caso de mi hijo. El caso es muy complejo, yo he denunciado al sistema judicial racista, un sistema bastante corrupto”, señaló la mujer.

Vanessa Palavecino, la madre de Giovani | Foto: Ernesto Ávila | El Eslabón/Redacción Rosario
“En cuanto fue encontrado mi hijo acá cerca, en el parque España, tuvo un mal trato y un destrato desde el Poder Judicial. Yo podría decirles muchísimas cosas que se hicieron y que no se hicieron, pero el racismo sí existe. Desde que he comenzado mi relación con el papá de mi hijo, he empezado a sentir y saber lo que es el racismo. Después lo he seguido viviendo con mi hijo en la escuela y por donde andaba. Pensaba que eso no existía, pero sí existe. No son todos, son pocos, pero existe y eso debe acabar”, expresó Palavecino, mientras el coro crecía: “¡Justicia por Giovanni, justicia por Giovani!”.
“Yo soy argentina, mi hijo era argentino y era afrodescendiente y tuvo un muy mal trato. El Poder Judicial nos puso todas las trabas y nos sigue poniendo todas las trabas para poder buscar justicia. Todos conocemos Rosario y si vemos la infinidad de cámaras que hay por acá, ese día dejaron de funcionar todas. En el Parque España funcionaba una sola. La del colectivo que supuestamente llevó a mi hijo, cinco minutos antes dejó de funcionar. Imágenes aportadas desde domicilios particulares se entregaron a la Fiscalía y por obra de arte desaparecieron”, se quejó. “Creo que se trata siempre de si sos blanco o sos negro, si sos pobre o rico. Debemos de acabar esto, todos somos iguales y merecemos el mismo respeto y la misma justicia”, sostuvo.

Foto: Ernesto Ávila
En frente del Monumento, del lado del río, se montó un escenario en donde el domingo por la tarde luego de marchar, el evento tuvo su acto de cierre. Las lecturas de los debates, las consignas y los testimonios se entremezclaban con música –actuó Mostras Cambá, un trío afrochaqueño queer de la ciudad de Resistencia– y también hubo danzas. Las familias que paseaban por la zona, mate en mano, se quedaban a mirar sorprendidos por el baile y también por el reclamo antiracista.
Como síntesis de la Asamblea Afro se leyeron algunas conclusiones y se destacó: “La posibilidad de seguir instalando la discusión y poder llevar adelante distintas alternativas para poder desandar la idea de que Argentina no tiene negres, de que fueron desaparecidas o que nos mataron a todos”.

Foto: Ernesto Ávila
“Dentro de la geopolítica de la reparación encontramos que los procesos identitarios son sumamente importantes y las identidades se encuentran conjugadas y múltiples. Los gobiernos deben pedir perdón por haberlas roto y ocultado, por haber participado activamente en el proceso de la trata esclavista transatlántica”, dijo otra referente sobre lo debatido en la Asamblea.
En el eje de la Comisión de Trabajo, eje economía, trabajo, tecnología y empoderamiento, concluyeron que “sin vivienda digna no hay salud integral y que no se puede pensar la educación, economía o salud mental sin pensar en la vivienda”. Además, denunciaron “el despojo de las comunidades afrodescendientes en diferentes territorios del país”.
Dentro del tema de la educación propusieron “la creación de una herramienta para trabajar dentro de la currícula formal en escuelas, la perspectiva antirracista. Identificaron dentro de las aulas los efectos del racismo en la salud mental de los estudiantes”.

Foto: Ernesto Ávila
“No es posible pensar las comunidades afrodescendientes sin pensar la historia de África. Esto debe trabajarse dentro de las aulas. En primera instancia, formar a formadores con perspectiva antirracista”, agregó otra activista.
En torno a lo laboral, concluyeron que “es fundamental potenciar el trabajo de mujeres negras autónomas, formar redes de trabajo afrocentrado para empoderar nuestra comunidad”.
También señalaron que “la trata de personas, el sistema prostituyente, el grooming, la captación de niñas, niños, adolescentes y personas en situación de vulnerabilidad, la violencia sexual contra las infancias, la explotación reproductiva, la adopción y apropiación racista y las violencias digitales son expresión de un mismo sistema de mercantilización que profundiza la exclusión de trabajo digno, educación, la vivienda y acceso seguro a las tecnologías”. Y denunciaron públicamente “el despido injustificado de afrodescendientes por parte de la Casa de la Moneda en contextos de tratos y aclamaciones racistas”.
En el eje experiencia de la comunidad migrante afrodescendiente en Argentina reivindicaron “los aportes materiales simbólicos a la diversidad cultural, la memoria y la transmisión, los activismos y la política. E invitaron a la comunidad afroargentina a “sensibilizarse y repensar las negritudes que también contemplan las migraciones actuales de Latinoamérica y el Caribe”.

Foto: Ernesto Ávila
Por otra parte, destacaron los aportes de los proyectos emprendedores, artísticos y culturales de la comunidad afromigrante a la economía, a la sociedad y a la herencia cultural e instaron a los líderes y a las autoridades y a los gobiernos a implementar políticas públicas de integración de las personas afromigrantes en Argentina y “a cumplir con los mandatos constitucionales de la migración como un derecho humano”,
Frente al discurso hegemónico sobre la Argentina blanca y culturalmente europea, reivindicaron “las expresiones y lenguajes artísticos y culturales como un acto político antirracista”.
“Ante el avance de la ultraderecha, y la instalación de discursos estigmatizantes de destrucción y muerte a nuestras identidades negras, lesbianas, bisexuales, travestis, trans, no binarias e intersex, es urgente tener espacios autónomos de comunicación para la generación y difusión de nuestras propias narrativas”, sintetizó otra de las participantes..
“Tenemos la Ley 26.852 que instaura el Día de les Afroargentines y de la Cultura Afro, por la cual, gracias a eso, hemos tenido la posibilidad de acceder a políticas culturales afirmativas ,por la cual tenemos un monumento a María Remedios del Valle que además, y por ese motivo, está en nuestro billete de 10 mil pesos”, destacó otra de las referentes y agregó: “Sabemos que no es suficiente y que nuestros derechos obtenidos no son dados, por lo cual seguiremos organizándonos, aquilombándonos y resistiendo”.
Fuente : redaccionrosario.com
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