Sonia Alesso, secretaria general de Ctera y de la Internacional de la Educación para América Latina, advirtió que la masacre en la Escuela de Minab, en Irán, es parte de verdaderos “infanticidios, genocidios de niñas y de niños”. Convocó a trabajar contra el racismo y la violencia.
“El ataque a la escuela de Minab, en Irán, ha segado la vida de niñas y adolescentes cuyo único «crimen» era estar en clase, soñando con un futuro que ya no llegará”. Así denunció la oficina de Unicef en España la embestida con misiles que Estados Unidos, en alianza con Israel, lanzó sobre la Escuela Shajare Tayyiba, asesinando a 165 niñas. La secretaria general de la Ctera y de la Internacional de la Educación para América Latina, Sonia Alesso, aseguró que no se trata de un hecho aislado ni fortuito, sino que forma parte de verdaderos “infanticidios, genocidios de niñas y de niños” como ocurrió en Palestina. Llamó a trabajar en las escuelas por una cultura de paz.
El ataque a la escuela de Irán conmovió al mundo por el crimen cometido sobre las niñas que asistían a clases. Hay diferentes versiones respecto del número de víctimas fatales; la mayoría de las fuentes —entre ellas Naciones Unidas— coincide en que son 165 las pequeñas asesinadas. Alesso señaló que ese crimen masivo, la agresión a una escuela, “termina siendo el inicio de una guerra”.
La dirigente de la docencia apunta que estas ofensivas sobre las escuelas ya se han dado en Ucrania y en Palestina. “Es lo que muchos (analistas) están caracterizando como infanticidios, genocidios de niñas y de niños”, alertó, y señaló que con los ataques deliberados a las escuelas, a la población civil, hoy “se han corrido esas barreras que eran el límite de los grandes consensos internacionales, generados después de los horrores de las Segunda Guerra Mundial”.
La Internacional de la Educación viene denunciando —resaltó Alesso— “el sufrimiento de la población civil, los ataques violentos a escuelas, a profesores y profesoras, a los hospitales, a las médicas y médicos, y periodistas”.
Para la referente del magisterio, es necesario seguir trabajando por una cultura de paz: “Venimos sosteniendo, tanto desde la Internacional como desde la Ctera, que las escuelas son territorios de paz; que deben ser territorios contra el racismo, la xenofobia y la violencia; deben ser escuelas de democracia, tolerancia, libertad y respeto por las opiniones del otro”.
Sonia Alesso insistió en el valor de trabajar en las aulas en favor de una cultura de paz. “Ojalá los ministerios (de Educación) tomaran esta tarea”, expresó en voz alta como un anhelo, al tiempo que reconoció que no es posible esperar nada de un gobierno que se suma a la carrera de la guerra y de la violencia “poniendo en riesgo a la Argentina”, como lo hace el presidente Javier Milei.
“Como docentes tenemos que enseñar sobre la importancia de la paz en el mundo. Hoy, con las armas de destrucción masiva, está en riesgo el planeta. Esto nos debe preocupar a todos”, dijo, y convocó a “trabajar estos contenidos en el marco de los derechos humanos”, tanto en las escuelas como en las comunidades.
Para Alesso asumir ese compromiso es urgente por el momento que se vive en el mundo. Una tarea solidaria con las escuelas y docentes de Irán, afectadas como también en Palestina, que viven una situación más que dramática “porque no ha quedado una escuela en pie”.
El sábado 28 de febrero pasado el mundo se conmovió con el ataque a una escuela del sur de Irán, y a otra ubicada en Teherán. Otra atrocidad que se suma al genocidio de Gaza. A pesar de que Israel negó su participación en este crimen, las organizaciones que reúnen a diferentes países del mundo repudian y exigen investigar la embestida.
Entre esas expresiones está la Internacional de la Educación (IE), que reúne a las confederaciones sindicales docentes del mundo, como la Ctera que condenó “de manera inequívoca los ataques militares recientes de Estados Unidos e Israel contra Irán, incluidos los bombardeos a dos escuelas —la escuela primaria para niñas Shajare Tayyiba, en la localidad de Minab, al sur de Irán, y otra escuela en Teherán— el 28 de febrero”.
Alertó que “las y los niños, el personal docente y las escuelas nunca deben ser objetivos militares” y que “atacar a estudiantes y educadores es una violación intolerable de los derechos humanos y una grave infracción del derecho internacional humanitario”.
La organización sindical se solidarizó con el Consejo de Coordinación de las Asociaciones Sindicales de Docentes de Irán, su afiliada de base: “Nos sumamos a su llamado para la inmediata suspensión de todas las acciones que pongan en riesgo a la población civil y para la protección inquebrantable de las escuelas como espacios seguros de aprendizaje y territorios de paz”.

“Como educadoras y sindicalistas, hacemos un llamado a la comunidad internacional para que actúe con urgencia a fin de detener y condenar el uso de la fuerza militar y los ataques contra la infraestructura civil, incluidas las escuelas”, declararon desde la IE, a la vez que reafirmaron el “apoyo firme e inquebrantable a la lucha del pueblo iraní por la libertad, la dignidad y los derechos humanos. Su futuro debe ser decidido por ellas y ellos —y por nadie más—”.
La organización de docentes más grande del mundo expresó que seguirá luchando “por un mundo con justicia y paz, donde las escuelas sean comunidades de alegría, aprendizaje y crecimiento, y nunca campos de batalla”.
A su vez, la portavoz de la Oficina de Derechos Humanos de la ONU, Ravina Shamdasani, recordó a las “niñas, pequeñas, al inicio de su jornada escolar, asesinadas de esta manera, esto es absolutamente horrendo. Si hay una imagen que captura la esencia de la destrucción, la desesperación y la crueldad sin sentido de este conflicto, son esas imágenes”.
El día del ataque Unicef se manifestó sobre este crimen y afirmó que la escalada militar en Oriente Medio “plantea un escenario peligroso para millones de niños y niñas de la región”. Puntualmente señaló la agresión a la escuela de niñas de Minab. “Los ataques contra civiles y contra bienes de carácter civil, en particular las escuelas, constituyen una violación del derecho internacional”, expresaron.
Un artículo de la cadena Telesur publicado el día del funeral de las víctimas escolares, asegura que “la masacre de Minab despertó una ola de indignación global, recordando desde diversas partes del mundo que el ataque deliberado a instituciones educativas constituye un crimen de guerra bajo el derecho internacional humanitario”.
Ante esa indignación y dolor generalizados, se vuelve urgente comprometerse con los principios de una formación para la paz, la democracia y los derechos humanos. La propia ley de educación nacional (26.206) promueve la preparación “integral de las personas”, en acuerdo con “los valores de libertad, paz, solidaridad, igualdad, respeto a la diversidad, justicia, responsabilidad y bien común”.
Entendida en esos valores, la defensa de la educación pública es también la de una educación para la paz. Esto lo recordó el Premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel en la histórica marcha del 23 de abril de 2024 contra el ajuste del gobierno nacional a la universidad pública.
En su discurso, Pérez Esquivel vinculó este cuidado de la educación para todos con “el derecho del pueblo a vivir dignamente, a que no se nos muera un niño de hambre, que no sigan echando empleados, no se paren las obras públicas, que atiendan la salud”.
Acusó entonces que, lejos de invertir en el bienestar de las personas, el gobierno de Milei “compró 24 aviones de combate”, en relación a los F16 adquiridos a Dinamarca. “No hay plata para la educación, no hay plata para la salud, no hay plata para los campesinos, pero hay plata para comprar aviones de combate que el país no necesita”, advirtió, y remarcó que la Argentina sí “necesita desarrollo, educación, inversión, porque la educación es el presente y el futuro de la patria”. En esa presentación recordó que “no todos tenemos que pensar igual” porque “la riqueza del pueblo no es la uniformidad, es la diversidad de pensamiento, de filosofía, de religiones, para construir una patria de hombres y mujeres libres”.
“Para eso es la educación, su objetivo central, para generar conciencia crítica de hombres y mujeres libres; y no esclavos, no gente sometida a estos poderes que quieren hacer de nuestro país una colonia de Estados Unidos y de Israel”, dijo. A dos años de aquellas declaraciones, las palabras del Nobel de la Paz obligan a una particular escucha.
Fuente : redaccionrosario.com
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