Un registro de prácticas de las fuerzas de seguridad en barrios populares de Rosario arrojó mayores detenciones arbitrarias por averiguación de antecedentes, allanamientos abusivos sin orden fiscal y testimonios sobre corrupción policial.
El gobierno provincial envió para tratarse en la legislatura la ley “Herramientas para el Fortalecimiento de la Seguridad Pública”. Este nuevo paquete de medidas contiene cambios en el Código Procesal Penal provincial y otras normativas que redundan en darle mayor libertad de acción a la Policía. Además de los debates planteados por organismos de derechos humanos y por constitucionalistas por violar tanto tratados internacionales como garantías constitucionales, el año pasado se publicó un informe que relevó prácticas policiales y de fuerzas de seguridad en barrios populares de la ciudad de Rosario entre 2024 y 2025, realizado por la UNR y la Multisectorial contra la Violencia Institucional Rosario. Fue declarado de interés por el Comité Nacional para la prevención de la tortura.
El informe, titulado “¿Paz para quién? Registro comunitario de prácticas policiales y de fuerzas de seguridad en barrios populares de la ciudad de Rosario 2024-2025” fue realizado por un equipo interdisciplinario con integrantes de diversos espacios de investigación universitaria, la Multisectorial contra la Violencia Institucional Rosario, y el Servicio Público Provincial de la Defensa Penal.
Para llevar a cabo el relevamiento de las prácticas policiales y de fuerzas de seguridad, el informe realizó talleres en seis barrios populares de la ciudad, en espacios comunitarios de organizaciones sociales que se transitan cotidianamente. De 11 encuentros, participaron 146 personas.
El relevamiento señala que las interacciones entre jóvenes de barrios populares y las fuerzas de seguridad son tan frecuentes que “moldean sus rutinas y su cotidianeidad”. Y que, así como son de larga data, se intensificaron en el último tiempo.
Ante esa situación, el informe plantea una pregunta: “¿Ese mayor y más ostensible control poblacional redunda en una mayor seguridad y protección para las personas que viven en los barrios? ¿Los/as jóvenes se sienten más seguros/as?”.
La respuesta no es sencilla ni homogénea. Algunos mencionaron que en sus barrios estaban más tranquilos, que habían disminuido los tiroteos, y lo vincularon con que “hicieron caer a los más grandes, a los que gatillan, los metieron presos y está todo más tranquilo”.
Sin embargo, muchos también coincidieron en que “hay menos tiros pero más venta”, y señalaron la preocupación por el creciente aumento de sustancias en jóvenes y la participación de menores de edad en el mercado ilegalizado. También apuntaron a la no intervención policial ante llamados por parte de personas del barrio, particularmente en casos que involucran violencia de género.

Foto: Cristian Maiola
Pero otro problema se suma: las constantes, repetidas y arbitrarias detenciones de jóvenes de los barrios populares en sus propios terruños –lo que no les permite habitar la esquina, la canchita– y también en el centro.
Según lo relevado por el informe, estas detenciones se dan sobre todo en varones jóvenes, aunque el número de mujeres detenidas aumentó en el tiempo en que el relevamiento tuvo lugar, en relación a años anteriores.
El argumento legal es que los jóvenes “se negaron a identificarse” y los llevaron a la comisaría por “averiguación de antecedentes”. En la práctica, los detienen cuando no llevan encima el DNI –que en algunos casos había sido confiscado por la policía y nunca devuelto–, y por “portación de rostro”.
Así, el informe relevó detenciones de jóvenes que iban a jugar a la pelota a la canchita del barrio, otros que volvían de la escuela e incluso tenían los útiles, otros que iban a trabajar –y con ropa de laburo–, así como a personas en situación de calle.
En consonancia con el Informe de la Defensa Pública de Rosario sobre eventuales detenciones arbitrarias de 2024, la mayoría de estos detenidos son trabajadores de la construcción, vendedores ambulantes, malabaristas, cartoneros o cuidacoches; todos trabajos informales en los que, además de ser detenidos, pierden su ingreso del día por no poder llevar adelante su actividad.
Otra característica de estas detenciones que moldean la vida cotidiana de los jóvenes es que los policías los suelen llevar a comisarías alejadas de su barrio de origen, por lo que se tienen que volver caminando luego de ser demorados varias horas. El informe detalla varios casos.
También se repitieron historias de allanamientos abusivos y sin orden fiscal.
Una percepción extendida entre las personas asistentes a los talleres es la de la Policía como una institución corrupta. “Los policías son ladrones vestidos de ley, te roban con la palabra, la placa y la vestimenta, sin fierro”, señaló textualmente uno de los jóvenes en el informe.
“Los relatos de las interacciones con las fuerzas de seguridad se funden con descripciones sobre la policía provincial como una institución sumamente desprestigiada de la que mejor cuidarse. Además de las demoras y detenciones, de la violencia, destrozos y robos en el marco de allanamientos, tanto jóvenes como adultos reseñaron en todos los talleres una serie de prácticas ilegales que van desde robos de sus pertenencias, pedidos de dinero y/o sustancias ilegalizadas para evitar controles, sanciones o demoras, hasta vinculaciones con grupos ligados al mercado de drogas ilegalizadas que nutren una imagen o idea de corrupción generalizada”, señala extensamente el relevamiento.
Por todo esto, el informe cierra con una serie de preguntas que también son válidas para este nuevo proyecto de ley que el gobierno provincial mandó a la legislatura: “¿Cómo conseguir barrios seguros y tranquilos para todas las personas que habitan y circulan en nuestra ciudad? ¿Cuántas humillaciones, maltratos y daños a conciudadanos/as estamos dispuestos a soportar para sentirnos seguros/as? ¿Cómo evitar muertes y personas heridas por armas de fuego, o balaceras a casas y viviendas, sin restringir masivamente derechos? ¿Son realmente efectivas estas medidas, o sólo se trata de la calma transitoria que antecede a la tormenta?”.
Fuente : redaccionrosario.com
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